Displasia de cadera

Displasia de cadera

Displasia de cadera

En mi trabajo, un gran porcentaje de pacientes padecen displasia de cadera. Hoy hablaremos sobre ella y que opciones tenemos una vez detectamos que nuestro amigo peludo sufre de ella.

¿Qué es?

La displasia de cadera es una malformación de la articulación coxofemoral. Es una enfermedad degenerativa que se manifiesta a partir de los cuatro o cinco meses de edad del animal, en los casos más graves. Lo más frecuente es que se manifieste en la edad adulta del animal.

Anatomía básica de la articulación coxofemoral.

Para entender que es la displasia, hemos de conocer que elementos componen la articulación

Articulación coxofemoral

 coxofemoral y que estructuras se ven implicadas con esta enfermedad. De forma básica y simple, diremos que la articulación coxofemoral, es una articulación esferoide  formada por la cabeza del fémur que debe asentarse de forma firme y profunda en el acetábulo de la cadera.  Está articulación permite la flexión-extensión, rotación interna-externa, y abducción-adducción

.

 

Cuando hay displasia, hay una incongruencia en esta articulación, y eso hace que el movimiento sea doloroso, ya que la cabeza del fémur no se mueve libremente, sino que rasca contra el hueso, produciendo a la larga artrosis y úlceras.

Cómo detectar la displasia de cadera

La displasia puede desarrollarse en cualquier etapa de nuestro perro, siendo muy importante, tener en cuenta la edad de desarrollo de  nuestro animal.

Manifestaciones que indican posible displasia

  • Cojera al andar.
  • No se sienta correctamente
  • Movimiento exagerado del culo al andar
  • Le cuesta levantarse y reincorporarse
  • Sube y baja las escaleras como un conejo
  • Andan de puntillas y arquean la espalda

Si vemos alguna de estas manifestaciones es aconsejable llevarlo al veterinario para que lo confirmen.

Para verificar si el animal sufre de displasia, lo más común es verificarlo mediante una radiografía de cadera y comparar el ángulo de la articulación con el ángulo de Norberg y verificar la profundidad del acetábulo.

Clasificación de los grados de displasia según la FCI

  • Grado A. Ausencia de signos radiográficos de displasia. ( Congruencia articular y ángulo de Norberg de 105º )
  • Grado B.
    • Incongruencia articular,
    • Ángulo de Norberg de 105º o ligeramente inferior.
    • Falta de precisión en el acetábulo
  • Grado C.
    • Cabeza de fémur y acetábulo incongruente
    • Ángulo de Norberg > 100º
    • Reborde craneolateral ligeramente aplanado
    • Ligera lesión osteoartrósica
  • Grado D.
    • Clara incongruencia entre la cabeza del fémur y el acetábulo
    • Ángulo de Norberg > 90º
    • Aplanamiento del reborde craneolateral
    • Lesión osteoartrósica.
  • Grado E
    • Luxación de la cabeza femoral
    • Ángulo de Norberg < 90º
    • Deformación de la cabeza femoral
    • Señales osteoartrósicas.

Aunque esta es la clasificación para determinar el grado de displasia, el dolor puede ser muy subjetivo. Podemos tener un perro con displasia de grado B, que casi no pueda andar y sin embargo, un perro con displasia grado D puede hacer vida normal. Lo importante es detectarlo lo antes posible para poder tratarlo y evitar su deterioro, sea cual sea, el grado.

Factores predisponentes para el desarrollo de displasia

Genética.

La herencia genética es un factor clave para determinar si tu cachorro desarrollará displasia o no. Si vais a adquirir un cachorro, verificar que los padres estén libres de displasia. Hay organismos fiables, como AVEPA, que lo certificarán. Para que los progenitores tengan el certificado de «libres de displasia» tienen que haberse desarrollado del todo. En perros como los labradores es a los doce meses.

Pero cuidado también, algunos clubs consideran que los progenitores que tengan grado B de displasia, pueden reproducirse y recordar, que hay perros con grado B que sienten mucho dolor.

Factores ambientales

Aunque tengamos un cachorro con padres «libres de displasia», no significa que nos libremos de ella. Los factores ambientales son igual de importante que los genéticos. Algunos factores que pueden influir son:

  • Mala alimentación
  • Ejercicio inadecuado para la edad del animal
  • Exceso de ejercicio durante el desarrollo
  • Suelos resbaladizos
  • Sobrepeso

Tratamiento para la displasia

Si finalmente nuestro can acaba teniendo displasia, existen tratamientos para ellos. En función del grado y de la edad del animal.

Tratamiento médico.

Tanto si el perro es joven como senior, las indicaciones serían:

  • Pérdida de peso. Un perro con sobrepeso tendrá más molestias. Habrá que vigilar mucho su nutrición y darle una dieta de calidad que le ayude a mantenerse en su peso ideal
  • Reposo. En épocas con molestias y episodios agudos, será recomendado el reposo del animal
  • Analgésicos y antiinflamatorios, siempre con indicaciones veterinarias.

Tratamiento quirúrgico

Os indicaré las más comunes, aunque cada vez, hay más técnicas

  • Osteotomía triple de cadera ( OTC ). Técnica cuyo objetivo es reorientar el acetábulo para restablecer la congruencia entre la cabeza del fémur y el acetábulo. Está indicado a perros jóvenes con subluxación incompleta y sin signos degenerativos
  • Artroplastia de la cabeza del fémur. Consiste en amputar la cabeza del fémur, con lo cual, se elimina el dolor por roce. Está indicado para perros de todas las edades con degeneración articular. Se suele hacer en perros con peso inferior a 20kg. Aunque en perros de mayor peso también se practica, pero la recuperación es más lenta.
  • Prótesis o sustitución total de la cadera. Se sustituye la cabeza  y cuello del fémur y el acetábulo, por otro artificial. Está indicado en perros con peso superior a 20kg, que han terminado su desarrollo y displasia muy grave
  • Resección del músculo pectíneo. Es una técnica quirúrgica consistente en seccionar y extraer una porción del músculo o tendón del pectíneo. Este músculo se inserta en la eminencia iliopúbica del pubis y en la línea media del fémur. Actúa como aductor de la cadera. Esta técnica solo disminuye el dolor, no mejora el proceso de artrosis, por lo que solo es temporal.

Todas estas técnicas serán valoradas por un veterinario, como toda intervención quirúrgica, tienen sus complicaciones y siempre es mejor no operar, si el estado del animal lo permite.

Fisioterapia.

Simba andando de puntillas, antes de iniciar el tratamiento de fisio
Simba con mejor pisada después de iniciar el tratamiento con fisioterapia

Tanto si el perro ha sido operado como si no, la fisioterapia ayuda mucho a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida.  Hay varias técnicas para ayudar a nuestro perro a aliviar el dolor, entre ellos, la acupuntura es una gran herramienta en estos casos. En Fisioinu, os podemos ayudar a aliviar las molestias y mejorar su calidad de vida.

Consejos para ayudar a nuestros canes.

  • Evitar que el perro haga fintas al correr.
  • Realizar paseos más cortos y más a menudo.
  • Hacerle subir cuestas
  • Dar antiinflamatorios naturales, como árnica, cúrcuma, harpagofito, pescado azul… Siempre consultar previamente
  • Añadir calor local para aliviar el dolor.
  • Evitar superficies que obliguen a forzar la articulación, como la arena de playa. Si está recomendado andar por la orilla

Y si tenéis cualquier sospecha, sobre todo ir al veterinario, es mejor que se descarte a no que sea demasiado tarde.

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